Configura una recompensa por la que tu hijo quiera esforzarse
En resumen
Paso a paso
- 1
Elige una ficha y un objetivo
En la configuración de recompensas, elige el estilo de ficha que más le guste a tu hijo — canicas, estrellas, monedas — y decide cuántas hacen falta para llenar el frasco. Relaciona la meta con algo real que le haga ilusión, como ir al parque.
- 2
Tu hijo ve cómo se llena
Cada paso terminado añade una ficha. Ver cómo se llena el frasco convierte un progreso abstracto en algo visible, lo que puede apoyar la motivación y la paciencia.
- 3
Reclama la recompensa
Cuando el frasco llega a la meta, tu hijo reclama la recompensa con una celebración tranquila. Es el cierre agradable de la rutina, no una distracción mientras la hace.
- 4
Revisa lo que ha conseguido
Consulta el historial de recompensas para ver qué ha conseguido y con qué frecuencia. Sirve para animar a tu hijo y darte un poco de contexto a ti — nunca para convertirlo en una clasificación.
Una recompensa funciona mejor cuando es predecible, no una sorpresa: tu hijo sabe por qué está esforzándose y puede ver cuánto le falta. Esa es la diferencia entre un sistema de fichas planificado y un soborno. La recompensa es el siguiente paso esperado y acordado de antemano, y el frasco que se va llenando hace visible todo el progreso hasta llegar a ella.